Matrimonios. Juan José Millás
Los
matrimonios entre las palabras son más sólidos que los del Hollywood actual.
Echas un vistazo al periódico y ahí están, envejeciendo juntos, términos como
uranio enriquecido, despliegue militar, memoria frágil, asignatura pendiente,
banda armada, seguridad privada, gas natural, guardia civil, páginas amarillas,
realidad nacional, inyección moral, consejero delegado, comunicado oficial,
inflación anual... Inflación, por cierto, es bígama, pues se la ve mucho
también con subyacente. No es el único caso, pero sí uno de los más activos:
hay días en los que aparece copulando con anual en la primera página y con
subyacente en la segunda, es que no para. En cualquier caso, sería muy de
agradecer que todos estos matrimonios hicieran un intercambio de parejas para
alumbrar uniones más estimulantes: militar frágil, guardia amarillo, uranio
moral, memoria enriquecida, seguridad civil...
Aunque no todos
los matrimonios entre palabras son tan convencionales. Ayer encontré un trío:
"Proyecto Gran Simio". Estos enlaces de tres palabras, sin ayuda de
preposición o artículo que les ayude a articularse, constituyen rarezas muy
interesantes. Proyecto Gran Simio. Sorprende la naturalidad con la que se
pronuncia, la sencillez con la que sale de la boca, lo que quiere decir que los
tres vocablos se llevan bien. Tal vez no se trate de un trío sexual, sino de
una familia. Posiblemente, proyecto sea hijo de simio, que es a su vez cónyuge
de gran. Ello explicaría la ausencia de conflicto. He aquí, en cualquier caso,
un ejemplo de convivencia verbal del que, con la que está cayendo, deberíamos
tomar nota.
Pero no es la
única rareza con la que he tropezado esta semana. Así, entre los matrimonios
convencionales, de sólo dos palabras, descubrí uno completamente nuevo, al
menos para mí. Se trata de "inteligencia seductora". Di con él en la
contraportada de La
Vanguardia. Inteligencia venía metiéndose en la cama hasta
ahora con voces tales como diabólica, emocional, aguda, incluso con militar,
pese a la incompatibilidad aparente, pero jamás con seductora. Me gusta este
nuevo maridaje, inteligencia seductora. Lo que hace falta es que pase de la
gramática a la realidad. Y que sea para bien.
EL PAIS,
05-V-2006
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